De este lado del teléfono, a 1.400 kilómetros de Buenos Aires, uno hace un esfuerzo por imaginarse la escala de ese escenario inusual para un hombre de tierra firme como el tucumano medio: un barco de 50 metros de largo -a medio construir- en medio de un astillero, con un aire a la Fragata Libertad. Esto se promete como una escuela en altamar, con los chiches y conceptos del siglo XXI.

Con sólo imaginar la escena, uno recrea los sueños de infancia: marino, explorador, descubridor de nuevas tierras; y recuerda las crónicas de Cristóbal Colón en su “Diario de a bordo” -recopilado por Fray Bartolomé de las Casas- en las que narró las “noticias de la tierra nueva”. Y mientras uno navega en la mente, se actualiza esa clase de Geografía en la que la maestra explicaba que en la Argentina austral hay un estrecho que lleva el nombre de Fernando de Magallanes, el expedicionario que circundó el globo, atravesando el “Mar del Sur” camino al océano Pacífico. Y seguís “viajando”, y se impone la figura tenaz de Charles Darwin, cuya expedición por el canal de Beagle y la América del Sur quedó grabada en su bitácora de viaje.

Ese mundo onírico de los “locos” de aquí y de allá, de antes y de ahora, de los que piensan que todavía hay mucho por ver y por hacer está cada vez más cerca de volverse una realidad: desde hace casi cuatro años la Fundación Escuela Goleta del Bicentenario viene desarrollando el proyecto de construcción del bergantín “Santa María de los Buenos Ayres”, un barco escuela concebido para civiles, que tiene como objetivo principal festejar en 2016 los 200 años de la Nación Argentina junto a los alumnos de mejores promedios de universidades y escuelas. Los elegidos serán embarcados para aprovechar las virtudes y el simbolismo de la navegación a vela con el fin de contribuir a la educación y valorizar la herencia cultural argentina vinculada al mar y los ríos.

Gustavo Nordenstahl es el tesorero de la fundación radicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Apasionado por el sueño grande que están construyendo, del otro lado de la línea cuenta que la goleta tendrá como misión llevar a ciudadanos argentinos a navegar, de a grupos, durante cuatro días, para fortalecer la amistad, la solidaridad y el diálogo en pos del bien común. “Como no se puede amar lo que se desconoce, queremos que este buque pueda poner en contacto con el Mar Argentino a jóvenes que nunca navegaron, con el propósito de que conozcan los recursos naturales vivos, la fauna ictícola y la riqueza marítima argentina”, anticipa.

Cuatro de los invitados serán personas con discapacidad motriz, para lo cual incluirán un ascensor que los llevará desde los camarotes inferiores hasta la cubierta principal. “Es un dispositivo novedoso que copia la experiencia de otros 20 barcos similares que hay en el mundo”, explica Nordenstahl, que es marino mercante.

A toda máquina

La embarcación Santa María de los Buenos Ayres lleva su nombre en honor a la Virgen del Bonaire, imagen que dio origen a la primera fundación de la ciudad de Buenos Aires, porque era venerada por navegantes ibéricos como Pedro de Mendoza, el primer español que pisó nuestras tierras.

La iniciativa surgió en la Marina de Guerra Argentina y con este propósito se creó una fundación civil con el deseo de festejar el Bicentenario del año 2010. Pero, como el proyecto es independiente y tiene un costo de u$s 10 millones, se pospuso hasta concluir su botadura y ultimar detalles constructivos para que el 2016 sea una verdadera fiesta patria sobre el agua.

El diseño

“El casco está a punto de salir de los astilleros del complejo Cinar (Complejo Industrial Naval Argentino), dependiente del Ministerio de Defensa de la Nación”, informa Nordenstahl, y anticipa su esperanza de que esta embarcación se convierta en un ícono del país. De algo está seguro: la nave reflejará un equilibrio entre belleza y funcionalidad.

“El diseño de Germán Frers (arquitecto naval argentino que donó los plano, y uno de los mejores diseñadores de barcos del mundo), cumple acabadamente con esta premisa. El resultado: un barco sencillamente hermoso”, expresa la web de la fundación.

El casco tiene 51 metros de eslora (largo) y 10 metros de manga (ancho); tendrá dos mástiles: el de proa con velas “cuadras” – como las que tiene la Fragata Libertad- útiles para que sean maniobradas por los tripulantes que treparán a las gavias y una vela mayor. Además, incluirá propulsión auxiliar a través de un motor diesel de 1000 caballos de fuerza que moverá sus 466 toneladas de desplazamiento.

El casco es de acero naval y su interior incluirá –cuando la obra avance- una terminación decorativa con paneles de material ignífugo.

Los aportes

La Goleta “Santa María de los Buenos Ayres”, nació con el aporte inicial de sus fundadores y gracias a donaciones de personas, empresas e instituciones.

La Fundación Escuela Goleta del Bicentenario, reconoce el apoyo de sus benefactores. “Algo que nos llamó la atención es el interés demostrado por la gente que participa dentro del programa ‘Amigos de la Escuela Goleta’, que colaboran con aportes pequeños realizados a la cuenta bancaria oficial de nuestra fundación”, expresó el tesorero de la organización, quién recalcó el papel de los voluntarios sumados a la iniciativa.

Quienes estén interesados en participar de esta obra comunitaria pueden informarse y realizar consultas a través de su web oficial: www.escuelagoleta.org.ar.